miércoles

Acotaciones espirituales: Grandes enseñanzas cósmicas de Jesús de Nazaret

GRANDES ENSEÑANZAS CÓSMICAS DE JESÚS DE NAZARET EN DIEZ PUNTOS ESENCIALES

Las grandes enseñanzas cósmicas de Jesús de Nazaret se podrían sintetizar en diez puntos, como siguen:

1º  YO SOY el alfa y omega, el principio y el fin del universo material y del reino de las almas. En mí y conmigo debéis ir madurando en la vida eterna, en la que Yo en el Padre soy, como también vosotros, conmigo, en el Padre sois. Ahí no hay ni principio ni fin, porque DIOS es y nosotros en DIOS somos; pues Yo, el Cristo de DIOS, elevo todo a la luz de la verdad.
Yo soy la Vida, el Cristo, el Hijo de DIOS. Quien me haga resurgir a mí, el Espíritu de la Vida, el Cristo, en sí mismo, habrá vuelto a hallar su herencia espiritual, que es su vida eterna. Entonces, ese ser vuelve a casa, a DIOS, el Padre Eterno, puesto que procede de Él. Todos resucitarán en mí, a todos los que crean estar perdidos, Yo los encontraré y los débiles se fortalecerán en mí, pues Yo Soy la gloria en el Padre. Él, el gran UNO Universal, me ha encargado  la misión de conducir todo lo que parecía perdido, de regreso al eterno Ser.

2º  Siendo Jesús de Nazaret, hablé sin parábolas, acerca de la Ley de la vida, a los que podían comprender. Para los que no me podían comprender, las palabras sagradas eran secretas. Por ello, una y otra vez hablé en imágenes. Sin embargo, ahora ha llegado el momento en que Yo, el Cristo, manifieste a todos la Ley de la vida, para que me encuentren, pues Yo estoy de camino para erigir mi reino sobre la Tierra. ¡Quien tenga oídos, que oiga!
Una nueva humanidad está surgiendo. Yo, el Cristo, traigo a los míos, que verdaderamente me siguen, la reforma interna, la renovación espiritual, para la vida interna. El mundo de los sentidos perece, el mundo espiritual asciende y con él todos aquellos que están orientados a mí, el Cristo. Ellos son los nobles, los que traen la vida interna, la nueva humanidad en mí, el Cristo. Muchos, que están centrados en el mundo, contemplarán el campo de la muerte y al final, entrarán con las manos vacías en ese reino de la muerte, en el que vivirán en calidad de “espiritualmente muertos”. Son aquéllos que no han sido capaces de conducir su existencia terrenal, que en la escuela Tierra han desperdiciado la ocasión de crecer internamente.
El nuevo hombre cultiva la comunidad, pues ha desarrollado el sentido comunitario, el bien común: uno para todos y todos para uno. El nuevo hombre en mí, el Cristo, no conoce la violencia, no conoce la pretensión de poseer ni el afán de poder. Es el portador de la luz, que irradia la luz e inflama con la luz de la verdad a todos los que, verdaderamente, aspiran a la verdad.
La nueva humanidad y la nueva Tierra tendrán una vibración, algunos grados más elevada, la cual ya no podrá ser alcanzada por el que está atrapado por el mundo, el codicioso, el que aspira al poder y a tener prestigio personal. La nueva humanidad la constituirán los hombres con nobleza espiritual, con valores internos, pues Yo, el Cristo, habré resucitado con ellos. El nuevo hombre, en la época del Espíritu, poseerá la Tierra. El eterno Ser fluye a través de todos los reinos y en la Tierra y quien haya despertado a la verdad, habrá despertado al SER, a la fuerza creadora y a la vida creadora que traspasa la Tierra y a los hombres que ennoblecen sus almas. Estos hombres traen los pensamientos creadores para la nueva Tierra.

3º  Captad, vosotros, hombres de este tiempo: en cuanto el hombre se da la vuelta y renuncia a la agitación materialista, va hacia el interior, al reino del silencio. Cuando apenas acaba de dar el primer paso, comprende que, ya hace tiempo que DIOS, el Eterno, le había preparado el camino. El hombre que aspira a la verdad no supera su yo inferior para su propio provecho, sino para volver a ser divino.
Venid todos a mí, pues Yo Soy la vida que os  hace ricos. Yo Soy la riqueza interna, el Cristo, que se regala a vosotros. Abrid vuestros corazones y os volveréis hombres que piensan con el corazón, que miran hacia su interior y, de ese modo, hacen venir a la Tierra el reino del interior. Yo Soy el reino del interior.
Por eso, id a vuestro interior y sabed: cada uno de vosotros es templo del Espíritu Santo. Purificad el templo; entonces, estaréis santificando vuestras sensaciones, pensamientos, palabras y obras y seréis hombres nuevos que no piensan de manera estática, sino dinámica; que traspasan las tres dimensiones, porque son hijos del Universo, hijos e hijas de DIOS, viviendo la filiación divina como tal, ya que viven en DIOS, su Padre eterno.

4º  Yo Soy todo en todo. Contempla el arbusto y me encontrarás. Alza la piedra y me encontrarás. Mira a los astros y me percibirás. Mira en lo profundo del hombre y te encontrarás a ti mismo y, por tanto, a mí, el Cristo, el Yo divino en ti. Contempla al animal y me encontrarás. Siente el viento y me percibirás. Contempla la gota de agua y te contemplarás a ti en mí, pues Yo Soy la vida en todo y tú eres la vida en todo y todo está en mí y todo está en ti.
Todos estamos unidos en Él, el gran UNO Universal, que es, eternamente, la corriente del SER y el SER personificado. En lo que ves, ahí estoy Yo. En lo que oyes, ahí estoy Yo. Yo Soy todo en todo, la totalidad. Si has despertado a la totalidad, eres el SER. Ves en profundidad el SER. Oyes el SER y hablas el lenguaje del SER. Me ves, me oyes y me hablas a mí, pues Yo Soy la totalidad en ti, en tu prójimo, en la flor, en la hierba y en la piedra. Yo Soy tuyo y tú eres mío. Yo Soy el Universo y tú eres el universo en mí. No preguntas pero sabes. No miras pero ves en profundidad. No escuchas pero oyes y sabes.

5º  No mires nunca hacia fuera, pues la luz está en ti. En ti está la verdad, que sabe todas las cosas, que conoce a todos y todo. No necesitas volver la cabeza para mirar a tu prójimo, no necesitas contemplar las cosas desde fuera, pues lo que es, está en ti. Todo lo que ves es sólo el reflejo de la verdad. Por tanto, lo que está dentro de ti, la luz, la verdad, lo que eres en el SER puro, como ser en DIOS, ha tomado en el Cielo aspecto y forma en la sustancia más pura. Lo que está en lo más interno de tu alma encarnada, en el origen primario del alma, es la luz que no puede cargarse, la verdad eterna. Es y será el SER eternamente.
Sólo una cantidad dada de energía divina fue transformada, al  abandonar un ser a DIOS, convirtiéndose en energía de la caída,  formándose los reinos de la caída y de los hombres. Esta cantidad de energía divina fue dada por el Eterno a los seres que cayeron, para mantener su vida. Es energía divina degradada y por ello, la materia y todas las energías degradadas son, solamente, un reflejo del SER puro.

6º  Quien vive en lo más interno, en DIOS, es divino. Él irradia la Ley eterna, lo puro, lo bello, el amor absoluto, el SER que Él es. El amor absoluto irradia, entonces, lo que emana de quien está pleno de DIOS, a su vez, traspasándolo. En el SER eterno viven los seres puros, teniendo en Él su existencia, toda vez que ellos mismos son el eterno SER, la Ley eterna, DIOS. Esto es, la pureza, la libertad, la belleza, lo noble y el amor desinteresado.
Los seres puros son el SER de la corriente universal, en DIOS, en el SER. Las almas cargadas, en los ámbitos de purificación y las almas cargadas y encarnadas, los hombres, no viven en calidad de SER, ni se mueven tampoco en la corriente del SER. Quien no vive en DIOS, vive en el mundo creado por él mismo, que está formado por sus sensaciones, pensamientos, palabras y actos humanos, a los que él llama su ser y su yo.
Este es el pequeño mundo del yo humano, en el que se mueve y cree tener, únicamente, ahí su existencia. Él ve sólo con los ojos de su pequeño mundo, que puede compararse con un capullo. Por eso, sólo ve la superficie de la vida, el reflejo, porque vive sólo en lo externo y se mueve sólo en su pequeño mundo, en su capullo, que él mismo ha tejido con sus sensaciones, pensamientos, palabras y actos negativos. Ese es su estado de consciencia. Los hilos del pequeño mundo de capullo son, en cierto modo, las paredes hacia las que él mira y a las que califica de “la verdad”, puesto que sólo mira hacia las paredes de su pequeño mundo propio y de su prójimo.
Por consiguiente, ve sólo en el espejo de la verdad y no ve, en profundidad, la verdad misma. Habla de la verdad y se refiere, con ello, al reflejo de la verdad, a lo que él mismo ha introducido, en aquello con lo que se ha envuelto a sí mismo y en lo que cree, porque sólo ve eso. Él cree, únicamente, lo que ve y la llama “la verdad”. En todo el Universo no hay más que un principio: emitir y recibir. Cada cual se emite a sí mismo, lo que él es, su forma de sentir, de pensar, de hablar y de actuar. El ser, que es puro, vive y obra en y a partir de la Ley pura eterna, que es la Ley Universal.

7º  El impuro vive en su pequeño mundo creado por él mismo, que está compuesto por sus impurezas, es decir, por la basura de sus sensaciones, pensamientos, palabras y actos. En este, su mundo de capullo, vive y se mueve y siente, piensa, habla y actúa tal como él mismo es, de lo cual está compuesto, a su vez, su mundo de capullo.
El hombre se ha cargado negativamente y puede compararse con una oruga. El hombre cargado –la oruga- se va envolviendo en el capullo de su pequeño mundo,  hasta que comprende que tiene que salir de él, es decir, desarrollarse, para volverse una mariposa, un ser de luz que vive y se mueve en la Ley Universal y eterna de DIOS y tiene en el Eterno su existencia terrena, en el principio universal, que es y que se denomina a sí mismo el Yo divino: lo puro, lo noble, lo bello, el amor desinteresado, la Ley Universal, lo absoluto, el eterno SER y la verdad eterna.
Por ello, toda oruga debe desarrollarse, esto es, desenrollar aquello con lo que se ha envuelto, para reconocerse en ello, para arrepentirse de lo reconocido, pedir perdón y perdonar y no volver a hacer lo reconocido. Entonces, se disuelven los hilos de su capullo; se derrumban los muros a los que el hombre había mirado hasta ahora y que él llamaba la verdad –el pequeño mundo de su yo, que sólo era el reflejo de la verdad-.
Entonces, el alma luminosa y el hombre orientado  hacia el interior, hacia el Santísimo, contempla, en sí mismo, al eterno SER, la Verdad eterna. El eterno YO divino es la verdad. Quien ha llegado a ser la verdad, es él mismo la verdad, el Yo divino, el SER, el Yo soy, la Ley eterna del amor. Con los ojos de la verdad, el hombre, también, contempla en sí mismo lo que hay en el exterior; penetra el reflejo de la verdad y, en todos los hombres, acontecimientos, conversaciones y sucesos, contempla la verdad.

8º  Ve con los ojos de la verdad, también, lo falso. No puedes ser engañado, porque Él es la verdad y ve, en profundidad, con los ojos de la verdad y todo lo dice, lo conversa y lo lleva a cabo en la verdad. Él es, por tanto, la Verdad, que es la Ley eterna del universo, en la que vive, en la que se mueve, de la que toma y con la que obra. Él es la Verdad, la Ley, en toda sensación, en todo pensamiento, en toda palabra y en todo acto.
Dado que la verdad, el SER, la Ley eterna, está en ti y lo verdadero, lo eterno, toma forma y aspecto, primero en ti y tan sólo luego, en el exterior, en tu entorno y en el mundo. Tienes que vivir en ti, en el Santísimo, que habita en ti. Por lo tanto, comprende que tú eres el templo del Uno, Santo, que habita en ti. “Habita en ti” significa que no debes permitir ningún pensamiento egoísta humano.
Toda tu forma de sentir, pensar, hablar y obrar, elévala a DIOS. Habla sólo cuando se te pregunte y, entonces, exclusivamente, conforme a la Ley eterna del orden del templo –ni demasiado ni demasiado poco; la medida está en ti-. Y cuando sea importante para tu prójimo, cuando puedas, dale dones de la vida. No preguntes por curiosidad. Si es posible, no preguntes en absoluto, pues lo que hayas de oír y saber, te lo hará llegar Aquél que habita en ti.
Y cuando tu prójimo, junto a ti, esté absorto en meditación o en pensamientos, no le dirijas la palabra para explicarle tu sabiduría humana, pues no sabes dónde se halla en ese momento, con qué o con quién está en comunicación. No molestes a tu prójimo; entonces, tú tampoco serás molestado nunca, porque te habrás convertido en la atención misma. Y cuando tu prójimo esté comiendo o trabajando, no le molestes, a no ser que tengas que comunicarle algo importante o esencial, pues tú no sabes con quién o con qué está él en comunicación.

9º  No desperdicies energía, pues, con ello debilitas tu alma y tu cuerpo. A la vez, abandonas los lugares sagrados, en lo más interno de ti, la Divinidad en ti y te sitúas fuera de ti. Entonces, empiezas a apoyarte en el templo de tu prójimo y comienzas a exigir, porque la energía de tu alma y tu energía física disminuyen.
Quien no habita en su templo, olvida, paulatinamente, que él mismo es el templo del Espíritu Santo, porque ya no respeta el orden del templo, que dice: permanece en ti. En el Santísimo experimentas y recibes todo para ti y para tu prójimo. En ti percibes todo lo que has de decir o no decir. En el Santísimo, en ti, recibes, también, las fuerzas para tu trabajo cotidiano.
Quien no mantiene puro su propio templo, construye templos externos o los sustenta con su energía, en forma de asentimiento a ritos, dogmas y cultos. Entonces, se convierte en prisionero de un orden  que no es el orden sagrado, es decir, DIOS.
Quien en DIOS, en su templo, se halla en casa, está viviendo en lo más interno, en lo más sagrado y nunca penetrará en el templo de su prójimo ni lo ultrajará. Por tanto, nunca penetres en el templo de tu prójimo con tus deseos obstinados, con tu querer, con tus ideas, opiniones y conceptos.
Nunca obres de forma determinante o exigente con tu prójimo y tampoco lo obligues a hacer tal o cual cosa. Si él satisface tu apremio, únicamente, para hacerte un favor o para que le dejes tranquilo, te habrás convertido en ladrón y saqueador, pues, le habrás robado una parte de su fuerza de vida.   

10º  Respeta el templo de tu prójimo, pues, también él ha de aprender el orden del templo y, a través de sus debilidades y errores, -que sólo ve si no le impides ver-, reconocerse y purificar aquello de lo que es consciente, para poder entrar, también, en el Santísimo, en su templo, que se va purificando cada vez más.
Si tienes en cuenta las legitimidades del orden del templo, te respetarás a ti mismo y respetarás a tu prójimo. Quien no se respeta a sí mismo, tampoco respeta a su prójimo, porque él mismo no respeta el orden del templo, o sea, la ley del templo.
El orden del templo es la ley del templo; es la ley eterna sagrada, es la vida en DIOS y con DIOS y quien respeta la ley del templo, eleva sus sentimientos, sus sensaciones, sus pensamientos, sus palabras y actos a DIOS y así está colmado de Él.

Y lo que siente, piensa, habla y lleva a cabo contiene fuerza divina. Quien respeta la Ley, DIOS es uno con su prójimo y con todo lo que es, porque aquél que respeta la Ley eterna, es el SER. Ten presente lo siguiente: tú eres el templo del Uno, Santo, que habita en ti, y, por consiguiente, mantén puro tu templo, respetando el orden del mismo. 

Acotaciones espirituales: El Evangelio Acuariano

EL EVANGELIO ACUARIANO

Vamos a plantear algunas cuestiones acerca de este Evangelio Acuariano. ¿Qué es este Evangelio y en qué es diferente de los cuatro Evangelios de las sagradas escrituras cristianas? No es más que la historia completa de la vida de Jesús de Nazaret. Es mucho más detallado y completo que los textos tradicionales cristianos, habiendo sido escrito por un testigo directo de la vida completa de Jesús, tal como la sagrada historia se desplegó ante sus ojos.
Así es, el que transcribió este Evangelio fue testigo de toda la vida del Mesías, es decir, desde el nacimiento de María, su madre, hasta la crucifixión, resurrección y ascensión de Cristo, así como todo cuanto tuvo lugar entre dichos eventos.

1º ¿Cómo puede considerarse verdadero el Evangelio Acuariano? El Libro de los Recuerdos de DIOS es un registro grabado en placas parecidas a discos, pero más pequeñas que los mismos átomos. Cualquier evento que tiene lugar, en todo momento, deja una impresión fotónica en estas partículas radiantes subatómicas, que, de manera continuada, emiten unas ondas de energía extremadamente sutiles. Estos bits de materia energética son grabados y permanecen en el aire y en el agua y, de ese modo, se dispersan, rápidamente, a todas las partes del planeta.
Cualquier persona que sepa como sintonizar, sutilmente, con ciertos receptores de pensamientos, en las frecuencias de estas pequeñas transmisiones, pueden ser testigos de todos los eventos que han acontecido en todos los tiempos, y este Registro sagrado de la Historia no puede ser nunca revisado, reescrito o editado, de ninguna manera. Las personas dotadas, conocidas como psíquicos y videntes, a veces, son capaces de sentir la energía que emana de eventos pasados, ayudando, así, a resolver crímenes y localizar  objetos perdidos.

2º ¿A quién se le atribuye la redacción del Evangelio Acuariano? El redactor de este Evangelio se debe a Levi H. Dowling (1844-1911), que, sin ser testigo físico de la época de Jesús, sabía cómo reproducir, en su mente, cualquier evento pasado. Era lo suficientemente fuerte como para abrir el Libro de los Recuerdos de DIOS (esto es, un libro enorme, de millones de folios, conocido, igualmente, como los Archivos Akásicos), en el que se registran, permanentemente, todos los eventos pasados.
Levi pasó 40 años aprendiendo cómo sintonizar, sutilmente, su mente con las ondas energéticas del pasado y como seguidor de Cristo, salió ganador, ya que, a través de décadas de práctica diaria de meditación, ayuno y vida recta, adquirió el poder o fuerza mental que le permitieron abrir los registros sagrados de nuestro Padre Celestial. Descubrió sus receptores de pensamientos ocultos y aprendió a sintonizarlos con las frecuencias de las pequeñas transmisiones de la Historia. Así fue como Levi tuvo acceso a los registros gigantescos de la naturaleza o el “Libro” que se abrirá, de par en par, el Día del Juicio Final.
Así fue como Levi transcribió el Evangelio Acuariano o “librito” mencionado en el Apocalipsis, que es una descripción perfecta y completa de la vida de Jesús y, en consecuencia, de manera que todos aquellos que sientan la necesidad de disponer de esa información crucial, desaparecida, misteriosamente, de los textos sagrados cristianos, ahora puede  verse satisfecha, ya que, tal como se indica en el Libro del Apocalipsis, la información del librito es dulce de consumir, pero amarga de digerir.

3º ¿Existe evidencia convincente y lógica de que exista, en realidad, el inmenso “Libro o Archivo Global” o evidencia manifiesta de que las mentes humanas puedan recibir transmisiones audiovisuales coherentes, procedentes de estos archivos místicos? La mayor parte de nosotros conoce a alguien que puede realizar hazañas o proezas notables, usando “poderes psíquicos” o “técnicas de visión remota”. Los psíquicos auténticos y los videntes captan o llegan a vislumbrar momentos o impresiones de los registros ocultos de la naturaleza. Sin embargo, no poseen la agilidad mental que se necesita para sintonizar, con precisión, con la mente humana; es decir, no son capaces de “abrir el Libro” completamente. El aprendizaje de la sintonización sutil de los receptores humanos de pensamientos etéricos requiere muchos años de dedicación seria, así como una  práctica agotadora. Aunque los videntes y psíquicos pueden sentir la energía que emana de los Registros Akásicos, no pueden ver los eventos pasados, con claridad, de forma precisa y secuencial, ni pueden reproducir a voluntad los hechos, tal como lo hizo Levi H.Dowling. Este control preciso permitió a Levi realizar una transcripción perfecta de los eventos históricos sagrados, exactamente, tal como se produjeron. 


4º ¿Cómo se puede estar seguro de que el Evangelio de Acuario es auténtico y verdadero y no, simplemente, un fraude y un cruel engaño? Sólo hay que leerlo cuidadosa y por entero, para darse cuenta de ello. Únicamente los puros de corazón pueden reconocer la verdad. Cualquier alma honesta, que distinga lo verdadero de lo falso, que lea cuidadosa y completamente este texto sagrado, podrá reconocer las verdades imponentes y profundas que se contienen en el mismo. Las ideas y conceptos claros e incisivos del Evangelio Acuariano penetran, tan profundamente, en el corazón del lector astuto y sincero, que pronto se dará cuenta, con seguridad, de que la transcripción de Levi acerca de la vida de Jesús de Nazaret es auténtica y verdadera y que, a través de Jesús, habló DIOS nuestro Padre Celestial. Ciertamente, a través de Jesús, DIOS se reveló a sí mismo, y, de ese modo, se impone el deseo de leerlo y releerlo continuamente.

Acotaciones espirituales: Hacia una única religión universal o una sola filosofía de vida


HACIA UNA ÚNICA RELIGIÓN UNIVERSAL O UNA SOLA FILOSOFÍA DE VIDA

En base a cuanto se ha expuesto, anteriormente, acerca de todas las doctrinas religiosas, así como en todos los textos sagrados del mundo, desde la antigüedad, se llega, fácilmente, a la conclusión de que el ser humano es, básicamente, un ser espiritual que está anidando en un cuerpo físico, y no al revés, es decir, un cuerpo físico dotado de autoconciencia o mente individual.

Lo que acabamos de mencionar tiene una enorme trascendencia, ya que, si aceptamos la primera premisa, estamos considerando que la propia existencia del ser espiritual no puede ser objeto de la evolución material o física, sino que no es más que una creación de DIOS o el nombre que queramos darle y, en consecuencia, tiene un carácter inmortal, por su propia naturaleza.

Si se quiere entender que no somos más que un cuerpo físico con ciertas habilidades mentales, psíquicas o espirituales,, podría entenderse que somos producto de la evolución, tal como lo definió Darwin y, por tanto, perecemos o dejamos de existir al producirse la muerte, de manera que no es siquiera necesario plantearse la propia existencia de un Ser Supremo o DIOS. Resulta evidente que, en el plano material en el que nos hallamos, y a la luz de la ciencia empírica, no es posible demostrar lo primero ni lo segundo, por cuanto, prescindiendo de cualquier demostración científica, y basándonos, exclusivamente, en nuestra propias vivencias o experiencias, más que en lo que, comúnmente, se ha denominado, la fe, se podría afirmar lo que indicamos seguidamente.

DIOS, que tiene infinitos atributos divinos, en esencia, es AMOR, y, en algún momento, decidió crear a los seres espirituales, dotados de libre albedrío o capacidad de hacer el bien o el mal, para que pudieran evolucionar más rápidamente y tener experiencias terrestres prácticas, dentro del plano material, creando, posteriormente, el universo material y los mundos habitados.

Siguiendo con esa línea de pensamiento, o Plan de DIOS, todos somos seres espirituales, inmortales o eternos, dotados de la chispa divina en nuestro más íntimo ser, teniendo la obligación de desarrollarla, en el tiempo, y, por tanto, a lo largo de tantas experiencias materiales o terrenales como sean necesarias, lo que equivale a decir vidas físicas temporales, hasta encontrar el verdadero camino de regreso a nuestro hogar eterno con nuestro Padre celestial.

Ese camino fue, magistralmente, enseñado a la humanidad por otro Ser espiritual, en forma humana, que, desde un principio, demostró que era perfecto, y nos estamos refiriendo, naturalmente, a Jesús de Nazaret.
Sin intentar, en absoluto, demostrar que una religión, de las actualmente reconocidas en este mundo, sea superior o no a otra, o más verdadera que otra, lo que intentamos manifestar, de forma clara, es que todos los dirigentes de todos los movimientos religiosos o filosóficos deberían intentar comprender cuál es nuestro verdadero papel en esta vida, intentando contestar a las preguntas que, desde siempre, se ha planteado el ser humano acerca de ¿de dónde venimos? y ¿a dónde vamos?


En síntesis, lo que DIOS quiere de nosotros es que actuemos como hermanos unos de otros, interesándonos, únicamente, por la vida espiritual, sin ambición de poder, intereses egoístas y tantas otras actitudes humanas que nos alejan de nuestro verdadero propósito, en esta vida, al llegar a entender quiénes somos en realidad, procurando que toda la humanidad viva en paz, armonía y plenitud, o si queremos expresarlo así, viviendo dentro de una sola religión o modelo de vida universal, en íntima unión y plena felicidad con DIOS, nuestro Creador.

Acotaciones espirituales: Personajes y libros sagrados de religiones o filosofías minoritarias

PERSONAJES Y LIBROS SAGRADOS EN LAS RELIGIONES O FILOSOFÍAS MINORITARIAS, POR ORDEN ALFABÉTICO

1. Baha’ismo.- Mirza Ali Mahoma de Shirza (de la antigua Persia, hoy Irán), conocido como “el Bab”  (que significa “la Puerta” en árabe), fundó el babismo en 1844, siendo Baha’u’llah (en árabe “la Gloria de Dios”), quien inició la religión baha’i, basada en el babismo, manifestando que todos los fundadores de las diversas religiones son manifestaciones de Dios, formando parte del Plan de Dios, para educar en diversas etapas de la humanidad.

El Bab, en su obra, el Bayan, anunció un mensajero de Dios mayor que él, el Baha’u’llah, cuyo nombre era Mirza Hoseyn Ali Nuri, de Teherán (Irán), quien nació en 1817, renunciando a toda riqueza material para dedicarse al servicio de los más pobres, llegando a escribir más de un centenar de libros, directamente transmitidos por Dios, sobre ética, música y enseñanza social.

El Baha’ismo se considera una secta del islamismo, siendo sus principales textos sagrados, escritos por Baha’u’llah los siguientes: el gran Libro Sagrado, el Libro de la Certidumbre, los Siete Valles y las Palabras Ocultas.

2. Confucianismo.- Confucio (551-479 a.C.) o Kung-fu-tzu, dejó en China un código de enseñanza moral, social, política y religiosa, en su colección de sentencias denominada el “Lun-Yu”. Se consideraba el transmisor de la sabiduría de los antiguos.

Los textos del confucianismo abarcan los cinco libros Ching, que representan la autoridad definitiva en leyes, educación, estructura social, literatura y religión chinas, a saber: el Shu-Ching o libro de la historia, el Shi-Ching o libro de canciones y poesía, el Li-Ching o libro del culto, el I-Ching o libro de los cambios y el Ch’un Ch’in o libro de la primavera y el otoño, así como los cuatro libros Chu, que son el Ta-ttio o libro de la gran sabiduría, el Chung-Yung o doctrina del medio o de las rectas costumbres, el Lun-Yu o antología de sentencias y el Meng-Tzu o libro de Mencio, otro personaje destacado del confucianismo.

3. Jainismo.-  Mahavira (599-527 a.C.) vivió en India y significa en sánscrito “el gran héroe o héroe victorioso”, siendo su nombre Vardhamana y, como Buda, eligió la vida monástica, abandonando los lujos, placeres y riquezas materiales, alcanzando el “kevala-jnana” o la iluminación, a los 12 años
de edad.

Sus cinco votos de renuncia personal eran los de no matar, no mentir, no robar, no desear bienes materiales y renunciar al sexo. Su mayor enseñanza fue su predicación de la doctrina de la “ahimsa” o no violencia, prohibiendo hacer daño a cualquier forma de vida.

Sus escritos sagrados se hallan en el denominado Canon jaina, llamados “agamas” o tradiciones. Ser jaina significa practicar las tres alegrías (“ratna-traya” en sánscrito), que son la fe sincera, el conocimiento correcto y la conducta justa.

Existen dos ramas: la “svetambara” y la “digambara”. El primer canon data del siglo VI d.C., constando de 45 libros y el segundo canon está constituido por escritos del siglo II o II d.C., tratando sobre temas tales como el karma, las pasiones, etc.
Sikhismo.- El gurú Nanak (1469-1538 d.C.) fue su fundador, viviendo en India. Sus ideas se revelan en más de 400 himnos de reflexión, meditación y estudio espiritual. Se opuso al sistema de castas o “varnas” del hinduismo y creía que el gurú era el mediador ante el Dios único y desconocido.

El libro sagrado del sikhismo es el “Adi Granth”, que enseña el camino que conduce hacia la eternidad. El segundo libro sagrado es el denominado “Dasam Granth”, es decir, el libro del décimo gurú, escrito por Gobind Singh, en el siglo XVII, y, finalmente, el libro llamado “Janam Sakhis”, (o biografías), que se refiere a la vida del fundador, el primer gurú Nanak.

4. Sintoismo.- Constituye la tradición religiosa primitiva del Japón, conocido como el seguimiento del camino de los “Kamis” (o dioses en japonés). Pone énfasis en la “makoto” (que significa plenitud en japonés), que alcanza al ser humano, mediante la armonía interior y la sinceridad. Sus textos sagrados son el “Kojiki” (en japonés “Crónicas de antigüedades”), que data de 712 d.C. y el “Nihon Shoki” (o Crónicas de Japón), que data de 720 d.C.

5. Taoísmo.- Lao-Tsé, que significa en chino “maestro antiguo”, puede representar un conjunto de personas, pues cuenta la leyenda que fue concebido por una estrella fugaz o del seno de su madre, donde se mantuvo durante 72 años, naciendo ya como un anciano sabio y con el pelo blanco.

Se le atribuye el ”Tao-Te-King” o Libro de Lao-Tsé, que enseña la ley del Tao (pronunciado como “Dao”, que significa “el Camino” en chino), siendo más un texto filosófico que religioso, que data del siglo VI a.C., en el que se explica el Tao o principio inmutable del universo, el Te, que representa el poder del Tao o funcionamiento inconsciente del ser material y el Ying y el Yang, que representan las dos fuerzas vitales opuestas y complementarias en la naturaleza.

Aparte del Tao-Te-King existe otro texto sagrado, conocido como el Chuang-Tsé.

6. Zoroastrismo o Mazdeísmo.- Zoroastro o Zaratustra (que significa “poseedor de camellos viejos” en idioma persa o iraní), vivió en Ia actual Irán, y fue conocido, solamente, por los “gathas” o himnos en honor de Dios, de autor desconocido. Predicó la religión de Ahura Mazda o el Señor de la Sabiduría, la suprema divinidad, hacia el siglo XVI a.C., muriendo asesinado por otro sacerdote.


El libro sagrado del zoroastrismo es el denominado “Avesta” (que significa “instrucción pura”), incluyendo los “Gathas” (Cánticos o himnos), los “Yashts” (Himnos a los seres divinos) y el “Videvdad” (Código de protección de los malos espíritus).

domingo

Acotaciones espirituales: Personajes y Libros Sagrados en las religiones mayoritarias


PERSONAJES Y LIBROS SAGRADOS EN LAS   RELIGIONES O FILOSOFÍAS MAYORITARIAS, POR ORDEN ALFABÉTICO.

1. Budismo.- Su nombre proviene de Buda (el Iluminado), es decir, el estado mental al que llegó Siddharta Gautama (563-483 a.C.), tras conseguir su liberación definitiva o parinirvana, que puso fin a la cadena de renacimientos. Su doctrina se basa en el llamado “Camino Medio”, enseñando las cuatro verdades acerca de la existencia humana, basada en el sufrimiento y apego terrenal, hasta alcanzar la liberación en el nirvana, que representa la cuarta verdad o el camino de las ocho nobles virtudes.

El Budismo tiene dos grandes escuelas de pensamiento; la forma Theravada o doctrina de los mayores, enfatizando el papel de cada individuo y la forma Mahayana, en la que el creyente es ayudado por los bodhisattvas o seres semi-divinos en su evolución espiritual.

Los textos sagrados incluyen el Tripitaka (que significa “el triple cesto”), compilada en 500 a.C., que comprende “el Vinaya Pitaka”, “el Sutta Pitaka” y “el Abhiddhamma Pitaka”, así como “el Dhammapada”, “el Siksha Samukhya” y los textos Mahayana, de los cuales los más populares son los siguientes: el Libro Tibetano de los Muertos, la traducción de la palabra de Buda, la traducción de los tratados, el Sutra del Loto y el Sutra del corazón.

2.  Cristianismo.- Comienza gracias a la figura de Jesús de Nazaret, que representa el rostro de DIOS, el Mesías o el Cristo, es decir, la segunda persona de la Trinidad o Dios-Hijo. Tras resucitar de entre los muertos, Jesús ascendió a los cielos, para estar a la derecha de Dios-Padre, metafóricamente hablando, dejando que Dios-Espíritu Santo santificara a toda la humanidad.

Tras su segunda venida, llamada “la parusía” (que significa “presencia” en griego), Cristo concluirá su tarea mesiánica y vencerá a las fuerzas del mal en la Tierra.

La Biblia cristiana incluye el Antiguo y el Nuevo Testamento, comenzando este último con los cuatro Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. El primero y el cuarto fueron escritos por discípulos directos de Jesús, o según sus relatos, mientras que se desconoce la autoría real del de Marcos, que escribió para la comunidad no judía o gentil, o el de Lucas, que no llegó a conocer, personalmente, a Jesús.

También forman parte del Nuevo Testamento los textos siguientes: Los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas de Pedro, Pablo, Santiago, Juan y Judas, así como el Libro del Apocalipsis de Juan, incluyéndose, igualmente, los llamados “Escritos Apócrifos” (que significa “ocultos” en griego), si bien no son aceptados como libros canónicos.

3. Hinduismo.-  Al igual que el judaísmo, no se basa en la enseñanza de una sola persona o profeta, sino de muchas. Los textos sagrados se dividen en dos categorías: la literatura Sruti (que significa “lo revelado” en sánscrito) y lo proveniente de los “risis” (o “sabios” en sánscrito), que incluye los Vedas y loa Upanisads, así como la literatura Smriti (es decir, “lo recordado” , en sánscrito), que comprende el Mahabharata, el  Bhagavadgita (que forma parte del Mahabharata) y el Ramayana.
De los Cuatro Vedas destaca el Rigveda (Cantos del conocimiento), siendo los otros tres los siguientes: el Samaveda (Cánticos), el Yajurveda (Ritos de sacrificio) y el
Atarvaveda (Encarnaciones).

El centro de la teología del hinduismo es la enseñanza Vedanta o fin de los Vedas, hacia 1.000 a.C., considerándose las Upanisads, un escrito místico de 600 a.C., fundamental al tratar acerca de la relación entre el alma individual o atman y el alma universal o brahmán.

El Mahabharata, conocido como el quinto Veda, promueve la devoción a Bhakti (dios), siendo el sexto libro de éste el Bhagavadgita, que se considera la obra maestra de la literatura smriti.

Finalmente, el Ramayana, compuesto en sánscrito, hacia 300 a.C., es uno de los poemas hindúes más populares, que narra la vida del príncipe Rama, siendo su mensaje que debe hacerse siempre lo correcto, de conformidad con la ley (dharma), por doloroso que pueda resultar.

4. Islamismo o Islam.-  Indica que el último profeta de Dios es Mahorma (570-632 d.C.), nacido en la Meca (Arabia Saudí), conocido como “el sello de los profetas”. Cuando tenía 40 años y durante uno de sus retiros espirituales, Alá (en árabe “al-Ilah” = la divinidad), y, en su nombre, el ángel Gabriel se le apreció, comenzando la recitación del libro sagrado: el Corán (palabra árabe que significa “recitación”), durando dichas revelaciones los siguientes 23 años. En 622 d.C. se trasladó a Medina, conocido como la Hijra o Hégira, que dio origen al calendario islámico (“Islam” significa sumisión a la voluntad de Dios).

Tras volver a la Meca, triunfante, dos años después falleció. El Corán, al ser completado, contenía 114 suras o azaras (capítulos) de distinta longitud, y con excepción de la primera sura (llamada “la fatiha” en árabe, es decir, “la que abre”), las siguientes están ordenadas de acuerdo con su extensión, es decir, desde la más larga hasta la más corta, por disposición de Alá, conteniendo cada sura los llamados en árabe “ayats”, que significa “signos”, equivalentes a versículos.

Los escritos y enseñanza de Mahoma se hallan en los denominados “Hadits”. En el Corán se mencionan 99 atributos o nombres de Alá. Son fundamentales sus ideas de Dios, junto con los “cinco pilares” del islamismo o islam: 1) la naturaleza divina, 2) el concepto de la creación, 3) el ser humano (por cierto, el concepto de lucha para que todo en el ser humano llegue a ser como Alá es, se denomina “jihad” o “Yihad”, esto es, el día del juicio), 4) la aceptación de las revelaciones de la Torá y 5) las revelaciones del Nuevo Testamento, si bien las considera incompletas e imperfectas, considerando que con la revelación a Mahoma se llega a la plenitud de las revelaciones divinas y, por ello, se le tiene por el último profeta.

5.  Judaísmo.-  Su historia, según las tradiciones religiosas, comienza con Abraham (hacia 1.800 a.C.), el cual dio testimonio de su fe inquebrantable en DIOS. Según la Biblia judía, Abraham ( que significa en hebreo “padre de muchos”) fue la primera persona llamada por Yahvé y a través de él, DIOS sería el Dios de Israel. Abrahám, con 86 años, tuvo un hijo de Agar (la esclava de su esposa Sara), al que llamaron Ismael y según la tradición judeocristiana, como Agar no era su esposa, Ismael era ilegítimo, mientras que, según la tradición islámica, Agar era la segunda esposa de Abraham y, en consecuencia, Ismael era otro hijo legítimo más.

Y a la edad de 99 años DIOS le prometió a Abraham y a Sara, que era estéril, que tendrían un hijo, al que llamarían Isaac, como así sucedió, siendo éste el que debía ser sacrificado, según la tradición judeocristiana, en tanto que la tradición islámica dice que fue Ismael.
Posteriormente, Moisés, hacia 1.200 a.c., fue el legislador y profeta, recibiendo de DIOS, directamente, las Tablas de la Ley, conocidas como los Diez Mandamientos, en el monte Sinaí. Según la tradición, Moisés escribió los cinco primeros libros de la Biblia judía o Pentateuco, siendo, igualmente, el inspirador de la Toráh.

En el judaísmo medieval, destacó la figura de Moisés Maimónides (1.135-1.204 d.C.), por sus ideas filosóficas, religiosas y de medicina, escribiendo la primera parte del Talmud, los Ensayos acerca de la Mishná, el Mishneh Torah (o Toráh revisada) y el Dalalat al-ha’ir-in (o Guía de perplejos).

La Biblia judía se conoce como Tanak, compuesta por la Toráh (t), nabi’im (o Profetas) (n) y Ketubim (o Escritos) (k). comienza con el pentateuco o Toráh, también conocido como “Humash” (o los cinco libros de Moisés), constando de los libros del Génesis, el Éxodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio.


Los profetas o “nebi’im” principales fueron Jeremías, Isaías y Ezequiel, y los escritos (o Ketubim) incluyen los libros siguientes: el libro de los Salmos, el de los Proverbios, el de Job, el de los Cánticos de Salomón, el de Rut, el de las Lamentaciones, el Eclesiastés, el de Ester, el de Daniel, el de Nehemías y el de las Crónicas I y II, que tratan de historia. 

sábado

Acotaciones espirituales: Las etapas del camino interior según el Budismo

LAS ETAPAS DEL CAMINO INTERIOR SEGÚN EL BUDISMO: 1. ETAPA DEL ORDEN. 2. ETAPA DE LA VOLUNTAD. 3. ETAPA DE LA SABIDURÍA. Y 4. ETAPA DE LA SERIEDAD.

INTRODUCCIÓN.-

 Antes de introducirnos en las etapas del camino interior para el desarrollo de los atributos de DIOS en el ser humano, es esencial conocer que estamos en la Tierra para volver a ser divinos. Cristo nos enseña, en nuestros días, el sendero que conduce, directamente, hacia DIOS, el camino de la purificación y del ennoblecimiento, el camino hacia la consciencia cósmica y hacia la unidad consciente con DIOS.

Por ello, nos puede entender en todo y ayudarnos en nuestro propio desarrollo, es decir, en nuestro camino hacia el Hogar celestial eterno. A través de la consciencia espiritual desarrollada, recibimos instrucciones prácticas en las etapas del Orden, la Voluntad, la Sabiduría y la Seriedad, es decir, sobre cómo podemos realizar el saber espiritual profundo que el Espíritu de DIOS nos ha manifestado en nuestra vida diaria y, de ese modo, liberarnos del lastre del yo humano.

Etapa del Orden.- En esta etapa debemos aprender a ordenar nuestros pensamientos, a refrenar las palabras y a ennoblecer los sentidos, volviéndolos hacia el interior. El valor que aquí prevalece es: ¡reconócete a ti mismo! Esto significa que debemos reconocer y superar todas las debilidades, inclinaciones, ataduras, opiniones y conceptos, entregándolos a Cristo y no volviendo a hacer lo negativo que hemos reconocido como tal. No con fanatismo, sino por amor a DIOS, combatimos el yo humano, nuestros defectos y nuestro egoísmo. A través del arrepentimiento, del perdonar, del pedir perdón y de la fuerza transformadora de Cristo, nos volvemos, paso a paso, libres para una vida en paz con nuestro prójimo.
Si ya hemos purificado una buena parte de nuestras cargas más considerables (karma), con la fuerza transformadora de Cristo, avanzaremos, entonces, de forma más suave y alegre, por el camino hacia DIOS, hacia nuestro Padre celestial, para reconocer y deshacernos de más cosas humanas.

En la segunda Etapa del camino interno, la de la Voluntad, nos volvemos más sensitivos y permeables para las fuerzas espirituales. Nuestra consciencia reacciona con más intensidad. Nos hace reconocer los diversos aspectos de nuestra voluntad personal, del yo pequeño, inferior. Así le es posible al Señor hacer que, a través de nuestras sensaciones, sintamos, cada vez más, cuál es su voluntad: entonces, no somos nosotros los que actuamos, sino que es DIOS quien actúa a través de nosotros y gracias a ello, aprendemos la concentración correcta, en el sentido de la Voluntad divina. Mediante el auto-reconocimiento y la realización de las leyes eternas, el alma del hombre puede madurar, espiritualmente, hacia el cristianismo de acción.

Si hemos superado las etapas del Orden y de la Voluntad, habiendo ya alcanzado dominio sobre nuestra parte humana, nos habremos liberado, en gran medida, de las cadenas de nuestro egoísmo y nuestro horizonte espiritual se habrá ampliado, haciéndose en nosotros la claridad y el silencio. De ese modo, estaremos preparados para la tercera etapa básica del camino interior, que es la Sabiduría.

Las enseñanzas, en la tercera Etapa de la Sabiduría, están orientadas a seguir desarrollando nuestra consciencia espiritual. En esta etapa de la acción, DIOS quiere actuar, cada vez más, a través del ser humano altruista. Quien está convirtiéndose en místico, mediante la realización de las leyes divinas, se abre a la vida interior, de manera que puede ser conducido, cada vez más claramente, por la consciencia del Espíritu y Consejero interior. El sabio puede, entonces, dar, legítimamente, desde su consciencia espiritual desarrollada y, por consiguiente, ser un verdadero ayudante y servidor de la humanidad. Debido a su propia experiencia, las personas sabias tienen, cada vez, más comprensión hacia sus semejantes. Como ya, apenas, valoran o juzgan, pueden ver a su prójimo tal como es y no sólo como aparenta ser. Así, en esta etapa de la Sabiduría, y mediante la realización de las leyes eternas, continúa el proceso de maduración para el alma humana. El hombre que aspira a llegar a DIOS, que se  orienta hacia lo más elevado, llega a cumplir en sí mismo el verdadero amor desinteresado, despertando, cada vez más, en él, la consciencia divina, en tanto en cuanto va desarrollando su consciencia espiritual.

En la cuarta Etapa de la Seriedad se muestran los frutos del cumplimiento que trae la plenitud en una vida en el Espíritu de DIOS, al servicio de la humanidad. El hombre firme, soberano y de forma de pensar y actuar impersonal, clara y recta, está, en gran medida, libre de deseos acuciantes, de inquietudes y de querer para sí mismo. Orientado por completo hacia lo divino, hacia el Yo Soy eterno, recibe de allí impulsos para su vida. Capta lo esencial en todo, ve lo positivo y se basa en ello reconociendo lo legítimo y aplicándolo.

Así, DIOS, la Ley, puede obrar, cada vez más, a través de este servidor de la humanidad y el hombre del Espíritu se convierte, de ese modo, en co-edificador o co-creador del Reino de DIOS en la Tierra, liberando, al mismo tiempo, de los restos de programas humanos aún existentes en él, mediante una vida consciente en la auto-vigilancia, liberándose de la rueda de la reencarnación o vidas sucesivas.

Si hemos desarrollado nuestra consciencia en etapa de la Seriedad, si  hemos madurado en el espíritu del amor altruista, que está al servicio de los demás y hemos desarrollado la consciencia divina en nosotros, entonces, recibiremos de Cristo la unción divina. Nuestro Hermano divino mismo nos guará a través de nuestro ser interior luminoso hacia la perfección y hacia el corazón de nuestro Padre eterno. Este regalo se le ofrece a toda persona de buena voluntad que desee recorrer este sendero místico del amor hacia DIOS.

Cada uno de nosotros puede decidir libremente, pero hay que hacerlo, verdaderamente, y, entonces, emprenderemos este camino de todo corazón, por amor a DIOS, ya que estamos aquí y ahora en la Tierra para volver a ser divinos.   
A continuación se desarrolla cada una de las Etapas arriba enunciadas:

1.  ETAPA DEL ORDEN

Quien en esta Etapa haya llegado a tener sus pensamientos, en gran medida, bajo control, también habrá podido y puede tener dominio, en gran medida, sobre sus sentidos. Aquel que, bajo la formación de la etapa del Orden, haya conseguido y quiera refrenar sus palabras, ya es un pequeño maestro de su propio yo.

El que, en esta etapa, haya podido dejar atrás su pasado, todo lo que ocupa, una y otra vez, al hombre, pudiéndolo entregar, enteramente, al Eterno, habrá crecido de verdad y estará preparado para pasar a la siguiente etapa de la Voluntad. Si ahora deseas pasar a la etapa siguiente, es decir, a la de la Voluntad, puedes examinarte a ti mismo, a través de los preguntas siguientes, si, realmente, has construido ya el fundamento necesario de la etapa del Orden:

¿Has conseguido en esta etapa mantener bajo control, en gran medida, tus pensamientos, refrenar tus palabras y tener dominio sobre tus sentidos? Ordenar los pensamientos y orientarlos hacia la meta espiritual, que es DIOS, sólo le es posible a aquél que ama más a DIOS, su Padre, que a este mundo, más que a mí mismo y más que a su forma de pensar y de querer. Quien, aún, hace válidas, para sí mismo, considerables aspiraciones de este mundo; quien, por consiguiente, hace girar sus pensamientos alrededor de sus propios asuntos, queriendo poseer esto y lo otro, o queriendo, aún, ser y aparentar tal o cual cosa, todavía no ha desarrollado el corazón libre para el camino interior.

¿Has podido purificar tu pasado, de manera que ya sólo permanezca como recuerdo en tu propia consciencia? El que vive en su pasado no puede superar aquello que, cada día, viene hacia él. No alcanzará, entonces, el dominio sobre su vida, sino que será vencido por su yo inferior humano.
¿Has conseguido entregar, en gran medida, los aspectos egocéntricos, el yo, el mío y el para mí? Sólo entonces puedes aprender a concentrarte para salir airoso en esta etapa de la Voluntad. En ella aprendes a reconocerte y a dominarte cada vez más y a través d ello, llegas a ser sensitivo y más permeable para las fuerzas espirituales. Tu conciencia reacciona más intensamente, ya que la luz de Cristo se vuelve más clara en ti en esta etapa. Quien recorre, concienzudamente, el sendero del amor, reconocerá y sentirá muy pronto lo que es su voluntad, sus deseos humanos, es decirla voluntad personal y lo que es la Voluntad divina, esto es, la Voluntad impersonal.

En el escuela de la Voluntad, el querer del hombre debe entregarse, cada vez más, al Eterno: no somos nosotros los que, en realidad, estamos actuando, sino que es el propio DIOS, quien actúa a través nuestro. De esta forma, aprendemos la concentración correcta en el sentido de la Voluntad divina.

2.  ETAPA  DE LA VOLUNTAD

Consiste en haber podido ordenar, en gran medida y, sobre todo, en lo relativo a su prójimo, sus pensamientos, sin mantener ideas inferiores contra éste, es decir, es necesario no mantener la discordia, el odio o la envidia y no cavilar sobre sus propios problemas, dejando atrás el pasado, sin remover, una y otra vez, las cosas del presente. Si mantenemos pensamientos impuros, si seguimos con dudas, si nuestro pasado no está subsanado, es decir, si aún está activo en nuestros pensamientos, éstos atraerán, continuamente, otros pensamientos parecidos, o sea, energías parecidas, que luego nos influirán, aún más. En ese caso, no nos es posible reconocer la Voluntad de DIOS y, por consiguiente, tampoco podremos cumplirla.
Puedes refrenar tus palabras, no hablar de cosas sin importancia, no hablar de forma diferente acerca de lo que piensas y sientes, y, entonces, habrás alcanzado, en gran medida, el dominio de tus sentidos.

Quien desee pasar a la etapa de la Sabiduría, debería poder concentrarse, del todo, en un pensamiento y en un trabajo: lo que hace, lo hace por completo; está libre de actitudes de espera y ataduras para con el prójimo; no gira en torno a sus propios asuntos, sino que supera, sin pérdida de tiempo, las dificultades que se presentan, enmendándolas, sin reflexionar ni hablar, una y otra vez, sobre ellas.

Debe ser capaz de reconocer a su prójimo tal y como es y no como aparenta ser; debe saber deducir de las palabras del prójimo qué es lo que realmente piensa y siente y poder tratarlo de acuerdo con ello, según lo requiera el estado actual de su consciencia.

La condición es que estemos libres del amor al yo inferior humano, sintiéndonos libres de prejuicios para con el prójimo o nuestros hermanos, así como libres de sensaciones y pensamientos inferiores hacia ellos.
En síntesis, se debe recapacitar sobre nuestra vida, nuestras sensaciones, nuestra forma de pensar y de hablar, de nuestras tendencias e inclinaciones, siendo sinceros con nosotros mismos. Si, en verdad, somos sinceros con nosotros mismos, nuestra conciencia nos dirá lo que hemos realizado y en qué aspectos somos aún débiles y, de ese modo, sentiremos en nosotros cuál es el paso a dar como el más adecuado en ese momento.      

3.  ETAPA DE LA SABIDURÍA

Para lograr desarrollar los Atributos de DIOS en el ser humano, en esta etapa de la Sabiduría, debemos lograr, en gran medida, que nuestra consciencia espiritual se haya abierto y desarrollado adecuadamente. Su crecimiento interior se manifiesta en mantener el equilibrio y la paz interior; viviendo en silencio interior y en armonía con cuanto nos rodea. En cada situación obramos con moderación, sintiéndonos libres e irradiando libertad interior. A raíz de esa realización, nuestros conocimientos espirituales se han transformado en Sabiduría divina, pasando el intelecto a ser algo secundario, porque ha desarrollado la Inteligencia divina y la Sabiduría divina.
Nuestro entendimiento es ahora el instrumento de nuestra consciencia espiritual, que ya se ha desarrollado ampliamente. Como aquél que aspira a acercarse a DIOS, a través de su comportamiento desinteresado, se ha desarrollado una grandeza interior y pensamos ya muy poco en nosotros mismos.

Podemos acoger y aceptar a todos nuestros semejantes, sin hacer ya diferencias. Vivimos y actuamos en beneficio de nuestro prójimo y cumplimos la Voluntad del Señor, que es quien obra a través nuestro. Trabajamos concentrada y prudentemente, planificando bien. Pensamos, hablamos y vivimos ya, en gran medida, de forma impersonal, pues descansamos en DIOS. Estamos libres de remordimientos de conciencia, de dudas, de prejuicios, de bajos pensamientos humanos, de deseos y de añoranzas, así como de opiniones, problemas y preocupaciones.

Toda vez que ya no valoramos, calificamos, juzgamos ni condenamos al prójimo, observamos las cosas y a los hombres en profundidad. Observamos lo que, realmente, es y se ve. Percibimos cuál es el estado de consciencia espiritual de nuestro prójimo, manteniéndonos en comunicación con él.
El sabio está unido a todos los hombres y les sirve de manera, absolutamente, desinteresada.  Vive de forma solidaria, en unidad con todos los hombres y seres vivos, estando libre de ataduras humanas y unido a DIOS, viviendo, de forma consciente, de manera fraternal en y con Cristo.

4.  ETAPA DE LA SERIEDAD

Aquél que desee empezar la etapa de la Seriedad, debe cumplir, tanto los criterios de ampliación de la consciencia, como los criterios de la etapa del Orden, la etapa de la Voluntad y la etapa de la Sabiduría. Resulta indispensable la sinceridad para con nosotros mismos, con objeto de que podamos avanzar, con paso seguro, por el camino hacia DIOS, conducidos por nuestro Hermano, Guía y Redentor, Jesucristo.

Por ello, debemos preguntarnos a conciencia lo siguiente: ¿Hemos entrado en el cumplimiento que trae plenitud, pasando por la auto-experiencia y la realización de las leyes divinas que se nos han enseñado? ¿Vivimos ya en el silencio interior y en la armonía? Si hemos recorrido, con éxito, las etapas anteriores, nuestros pensamientos, sentimientos y sentidos, es decir, todo nuestro ser estará orientado, en gran medida, a lo divino.

Por consiguiente, pensemos en nuestra vida, nuestros sentimientos,  sensaciones, pensamientos, palabras, inclinaciones y cambios de estado de ánimo. ¿Podemos, sin esfuerzo, ordenar nuestros pensamientos, refrenar nuestras palabras y tener dominio sobre nuestros sentidos? ¿Nos apoyamos, aún, en nuestra manera de pensar intelectual? ¿Nos hemos convertido  en pensadores de corazón, que, sienten y captan más de lo que analizan? ¿Hemos aprendido la verdadera concentración, conforme a la frase: lo que hago, lo hago por completo? ¿Está purificado nuestro pasado, o bien ocupa nuestra consciencia aspectos del pasado? ¿Tenemos aún dificultades en expresar lo que pensamos? ¿Se corresponden nuestras palabras a nuestras verdaderas sensaciones y sentimientos? ¿Estamos libres de ataduras y expectativas, respecto a nuestro prójimo? ¿Cumplimos, en todas las situaciones, las facetas de la Ley divina que se nos ha enseñado? ¿Estamos en condiciones de captar a nuestro prójimo, tal como es, y no como parece ser?

Hemos desarrollado, ya, la capacidad de escuchar lo que nuestro prójimo, realmente, piensa y siente, y a través de la purificación de nuestros sentidos, tenemos ya, el don de dirigirnos, de manera impersonal, a él, de acuerdo con su estado de consciencia. Vivimos unidos internamente y en armonía con todos, sin alimentar nuestros problemas y dificultades, hablar de ellos o incluso pensar en ellos.

Hemos encontrado el camino del conocimiento de la Sabiduría, siendo nuestra consciencia un cristal luminoso.

Para terminar, quien pueda hacer un balance positivo, respondiendo a las preguntas anteriores, cumplirá, en gran medida, estar libre de preocupaciones, y desarrollar las tareas de cada día con la fuerza de Cristo, teniendo más en su consciencia la gran totalidad de sus asuntos personales, entrando en la vida interna comunitaria, en la hermandad de Cristo y servirá a la gran totalidad, ya que su consciencia espiritual se habrá convertido, cada vez más, en una  Consciencia Universal.